Dic
22
2018

Llegaron a Risaralda y Chocó los indígenas embera retornados

A una semana de terminar el año las comunidades emberas de Risaralda y Chocó celebraron la llegada de indígenas retornados de Bogotá, Ibagué, Pereira y Chocó a sus resguardos ancestrales, gracias a la Unidad para las Víctimas.

RisaraldaPueblo Rico

La Unidad para las Víctimas acompañó y lideró el retorno de 111 familias embera entre katios y chami a los territorios que los vieron nacer y de los cuales partieron en razón a hechos ocurridos años atrás en el marco del conflicto armado. Son cerca de 600 indígenas a quienes el Gobierno Nacional les cumplió con el compromiso de regresar a casa antes de finalizar la vigencia 2018.

Provenientes de ciudades como Bogotá, Ibagué, Pereira y Quibdó, en donde pasaban dificultades debido a la difícil situación económica y social a la que se veían expuestos, los líderes, en concertación con la comunidad y diversas entidades gubernamentales, decidieron retornar a los resguardos en Alto Andágueda, Gitó Dokabú y Unificado del Río San Juan, este último ubicado en inmediaciones entre Pueblo Rico y Mistrató (Risaralda).

“Poder dibujar una sonrisa en los rostros de quienes retornan y quienes los reciben es suficiente para este esfuerzo tan grande que hace el Estado para que las familias se reencuentren; este es el octavo retorno que hacemos desde la Unidad en esta zona del país desde el año 2012. Lo mejor es que los indígenas no tienen que pasar más situaciones de mendicidad en las ciudades y vienen a unos territorios en paz distintos de los que partieron, con ganas de trabajar y mejorar su calidad de vida. Para Risaralda, retornan 33 familias y el resto van para Chocó, sin embargo, es una misma entidad la coordinadora y por ello hacemos este acompañamiento puntual”, comentó Freddy López Ramírez, director territorial de la Unidad en el Eje Cafetero.

Las familias indígenas retornadas de Bogotá, Pereira e Ibagué llegaron hasta la cancha del Instituto Educativo Intercultural Dokabú en Pueblo Rico, para desde allí partir a sus destinos finales con enseres, kits de aseo y herramientas, colchonetas y ayuda humanitaria que entrega la Unidad tanto a las familias retornadas, como a las receptoras (quienes reciben a las personas que retornan); mientras que los indígenas que se encontraban en Quibdó llegaron hasta el corregimiento de Guarato, en el municipio de Tadó (Chocó), para desde ahí partir a los resguardos.

Raúl Guasiruma, Gobernador Mayor del resguardo Unificado Chamí, dijo esto acerca del retorno: “Quiero brindar un saludo muy especial a los indígenas que llegan de distintas ciudades del país hasta la tierra que los vio nacer, estamos acompañando este proceso y queremos como autoridad dar un agradecimiento de corazón a la Unidad de Víctimas por hacer de este reencuentro una realidad, esperamos que todos los compromisos se cumplan y que podamos tener una Navidad con prosperidad y sobre todo paz”.

Uno a uno los 17 buses provenientes de diferentes latitudes del territorio nacional comenzaron a llegar a la cancha de Dokabú, la cara de cansancio cambió de inmediato a la de felicidad cuando las familias se reencontraron tras años, más de un lustro en algunos casos, de no verse luego del desplazamiento.

“Estoy muy contento de poder llegar al territorio, volver al campo del cual nunca debimos salir. Esperamos permanecer para trabajar, pero ante todo para vivir en tranquilidad y con nuestras familias”, expresó Aarón Murillo, cabeza de hogar de una de las familias retornadas desde Pereira. Los primeros en llegar y comenzar el retorno a sus nuevos hogares fueron los indígenas provenientes de Pereira, sobre las 8:00 a.m.; dos horas después arribaron los de Ibagué y terminando la tarde fue el turno para los de Bogotá, algunos de ellos en concertación con los Gobiernos y la Unidad decidieron auto albergarse para partir bien madrugados rumbo a sus resguardos de origen.

Elkin Vitucay hace parte del grupo de retornados de Bogotá y se siente feliz de poder regresar a casa: “La verdad que estoy muy contento de poder volver a mi tierra tras la salida, en Bogotá sufrimos mucho por el tema del hambre y el frío en Tercer Milenio, pero bueno hoy comienza una nueva etapa reunidos con familiares y amigos, en nuestras tierras, donde vamos a poder cultivar y poder sostener nuestras familias con la ayuda de Dios y el cumplimiento de los pactos realizados con el Gobierno”.

Otro de los actores involucrados en el procedimiento fue la dirección territorial de la Unidad para las Víctimas en Chocó, a cargo de María del Rosario Palacios, quien afirmó: “Este ejercicio nos permite poder cumplir a nuestro hermanos indígenas con un retorno lleno de momentos especiales por encontrarse de nuevo con sus familias, vamos a seguir trabajando de la mano de diferentes entidades para lograr cumplir con los compromisos adquiridos y garantizar la permanencia de estas comunidades en el territorio”.

Como siempre, este tipo de acciones de retorno que adelanta la Unidad y el Distrito de Bogotá contó con el acompañamiento de la Policía Nacional, administraciones locales municipales, el Ejército Nacional, el Sena, la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo. A propósito del acompañamiento, Elsa Gladis Cifuentes, Defensora del Pueblo, indicó que "estamos aquí por dirección expresa del Defensor del Pueblo Nacional, haciendo presencia, acompañando y generando casi que una nueva cultura, no es fácil llevar tantos años viviendo en la ciudad y llegar al campo, por eso solicitamos seguimiento permanente para la continuidad de los procesos, trabajando unidos en el entendimiento propio de autonomía, también queremos fomentar la siembra de especies nativas que ayuden a las familias retornadas para su sostenimiento, sabemos del esfuerzo nacional a través de la Unidad y la Alcaldía de Bogotá, pero estamos también listos para que se puedan respetar los derechos de las comunidades indígenas del territorio”.