Jun
06
2018

Víctimas de violencia sexual culminaron esta semana proceso de reparación en Urabá

Fueron 18 las integrantes de este grupo que aprendieron a vencer el miedo y emprender un proceso reparador. La estrategia de la Unidad de Víctimas ha alcanzado a 135 mujeres en la región.

AntioquiaApartadó

Un grupo de 18 mujeres víctimas de violencia sexual culminó esta semana el proceso de reparación integral en el que se llevan acabo actos simbólicos y de sanación.

En el Registro Único de Víctimas (RUV) se evidencian más de 1.300 delitos contra la libertad e integridad sexual en la región, de los cuales 1.220 fueron cometidos contra mujeres. El miedo y la estigmatización social son, en algunos casos, impedimento para que más mujeres denuncien estos hechos sucedidos en el marco del conflicto, ocasionando un margen de subregistro.

Bibiana*, sobreviviente y participante de este grupo, señaló que hay mujeres que ni siquiera se han atrevido a hacer la declaración de lo que les pasó. “Las invito a todas a que demos ese primer paso, para que muchas mujeres que han pasado por lo mismo que yo sientan que tienen un acompañamiento y que vean a la Unidad como un apoyo para todas las víctimas, sin preferencias”.

Mediante esta estrategia de reparación se les entrega a las participantes herramientas simbólicas, con enfoque diferencial, para que desde sus fortalezas participen activamente en ese proceso reparador que genera empoderamiento para incidir en otras mujeres.

De esta manera lo describe Lida Hernández*, una de las participantes: “Esta estrategia que implementó la Unidad nos ayuda a salir adelante. Muchas veces no nos gusta hablar de lo que nos pasó, sentimos ese dolor y lo tenemos ahí, pero encontrarnos con varias mujeres que pasamos por lo mismo es reconfortante. Nos ayuda a sentir que no estamos solas”.

Durante la jornada de cierre hubo distintas manifestaciones que les permitieron plasmar y describir sus vivencias mediante dibujos y mensajes en los que recordaron lo que dejan atrás y lo que recuperan. También sembraron una planta, que abonaron con la ceniza de sus escritos como símbolo de su renacer. El cierre se realizó con un brindis simbólico.

“Me siento una persona renovada, no soy la misma mujer que vino al primer encuentro. Tenía muchos temores, dudas e inseguridades, pero por medio de las actividades me siento una mujer empoderada. Ahora soy la mujer que no había querido aceptar que soy. Vivía como en un cascaron”, añadió Lida*.

“La estrategia también les permite tener una orientación sobre la ruta integral y sus derechos como mujeres víctimas, el acompañamiento psicosocial, las medidas de satisfacción, educación financiera, y conocimiento de la oferta institucional, todos factores que hacen parte de la reparación integral”, expresó Elizabeth Granada Ríos, directora territorial, luego de escucharlas atentamente.

La conformación de los grupos de participantes se realiza mediante convocatoria directa de la Unidad para las Víctimas y la confirmación de las mujeres de su intención de asistir a los tres momentos que componen la estrategia.