Dic
15
2018

Todo el Plan de Reparación Colectiva ya se cumplió en Mistrató

Tras cinco años de acciones concertadas entre la Unidad para las Víctimas, otras entidades gubernamentales, organismos cooperantes internacionales y la comunidad en Mistrató, Risaralda, se realizó el acto de cierre del Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC) para las víctimas del conflicto armado en ese municipio.

RisaraldaMistrató

Con una placa especial y la siembra de árboles en recuerdo de las personas desaparecidas, la Unidad para las Víctimas puso el punto final al acto de cierre del Plan de Reparación Integral para la comunidad del municipio Mistrató, en Risaralda, tras cinco años de concertación y concreción de acciones con las que buscó reparar el daño sufrido por la población en el marco del conflicto armado.

Las personas que habitan en esta zona cafetera y quienes vivieron los horrores de la guerra, recibieron durante un lustro ayuda del Gobierno Nacional, de la Gobernación y la Alcaldía y de organismos internacionales como Naciones Unidas, entre otros cooperantes, para reconstruir el tejido social que se había destruido con los episodios vividos en medio de la violencia y reparar los daños colectivos desde la perspectiva material, política y simbólica.

La Unidad para las Víctimas lideró el proceso en el que se realizaron, entre otras, las siguientes acciones: la adecuación del centro de acopio (galería), el fortalecimiento de la empresa de máquinas planas, la capacitación en formulación de proyectos productivos agropecuarios e incentivos de capital semilla, la ampliación de aulas de clase que les permitirán un mejor desempeño educativo a los menores desplazados, la restitución de predios abandonados, la entrega de implementos deportivos, maquinaria y materia prima agrícola.

Durante el desarrollo del plan de reparación colectivo, también se realizaron ejercicios de memoria colectiva, recuperación de confianza por intermedio de la estrategia tejedores y tejedoras y actos simbólicos de memoria y no olvido. Con todo ello se volvió a generar un camino de esperanza y reconciliación en Mistrató.

“Realmente es un trabajo muy lindo el que hemos tenido en los últimos años de la mano de la Unidad para las Víctimas, el Comité de Impulso, la Mesa de de Víctimas y el grupo de tejedores y tejedoras, nos sentimos reparados de manera colectiva, pero queremos continuar con el apoyo del Gobierno sacando todos estos procesos adelante, estamos listos para aplicar los conocimientos que hemos adquirido en estos años”, comentó Blanca Nubia Marulanda, representante de tejedores y tejedoras del municipio.

El profesional de reparación de la Unidad, Jairo Marulanda, expresó: “Este es un momento muy especial para todos nosotros, gracias al trabajo en equipo que ha realizado la Unidad junto a las víctimas podemos decir que hemos culminado el proceso de reparación colectiva con éxito y con la fortaleza de dejar víctimas líderes y empoderadas de su papel protagónico en estos temas de paz, perdón y reconciliación”.

El 25 de noviembre de 2013, la Unidad para las Víctimas reconoció a Mistrató, como sujeto de reparación colectiva. Tras la aprobación del plan de reparación, empezaron a ser cumplidas una serie de acciones que permitieron recuperar la confianza de la comunidad víctima en las entidades del Estado y contribuyeron a la recuperación emocional y moral de quienes sufrieron las consecuencias del conflicto.

Camilo Rincón, representante de la administración municipal, dijo: “Este es un día histórico porque es el final protocolario de un Plan de Reparación Colectiva que estuvo enfocado en la recuperación del tejido social y el resarcimiento de los daños que sufrió nuestro municipio, gracias infinitas a las entidades del Estado e internacionales que participan de este camino, esperamos seguir trabajando por la reconstrucción del futuro de la comunidad víctima en Mistrató”.

Entre los principales daños colectivos que sufrió la población durante el conflicto armado están: la interrupción de las actividades económicas y agropecuarias por el desplazamiento masivo de los campesinos, el despojo de tierras, los daños políticos por los homicidios y amenazas que sufrieron los líderes, las afectaciones psicosociales debidas al temor y la desconfianza y a la pérdida de valores culturales y comunitarios.