Abr
29
2018

En Bojayá se firmó el primer Plan Integral de Reparación Colectiva para esa comunidad

Beneficiará a 1.100 personas de la Comunidad Afro de Bellavista, uno de los tres sujetos de reparación colectiva reconocidos por la Unidad para las Víctimas en Bojayá, Chocó.

Cerca de las seis de la tarde de este sábado, en el salón parroquial de Bellavista, cabecera municipal de Bojayá, Chocó, fue protocolizado el primer Plan de Integral de Reparación Colectiva (PIRC) para una comunidad del lugar, con el objetivo de reparar los daños ocasionados por el conflicto armado.

Beneficiará a 1.100 personas de la Comunidad Afro de Bellavista, uno de los tres sujetos de reparación colectiva reconocidos por la Unidad para las Víctimas en Bojayá, Chocó.

Los otros dos sujetos colectivos son los Consejos Comunitarios de Bojayá y las Comunidades Indígenas de Bojayá, que se encuentran en etapas previas a la protocolización del PIRC (formulación de medidas y caracterización del daño, respectivamente).

Varios hombres y mujeres representantes de la Comunidad Afro de Bellavista firmaron en público el documento. Por parte de la Unidad para las Víctimas, lo firmó Viviana Ferro, subdirectora general.

Esta formalización fue posible tras tres años de concertación y de reuniones bilaterales y sectoriales con distintas entidades del Estado. Las diversas medidas acordadas se implementarán en un plazo de tres años.

La subdirectora Viviana Ferro, se refirió a la participación de todo el Estado en el Plan: “contamos con el acompañamiento de instituciones como la Alcaldía de Bojayá, la Gobernación de Chocó, el Departamento de la Prosperidad Social, el MinTic, el Ministerio de Salud, la Agencia de Desarrollo Rural, el Banco Agrario. Todas tienen acciones en el Plan, concertadas con la comunidad. Creo que es un espacio esperanzador para esta comunidad que se ha caracterizado por su mandato de paz, y se podrá transformar con la reparación colectiva”.

Durante el proceso de concertación previo, también hubo reuniones con el Centro Nacional de Memoria Histórica, Ministerio de Cultura, Ministerio del Medio Ambiente, Superintendencia de Notariado y Registro, Coldeportes y Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Ministerio de Defensa.

Herling Perea Chalá, miembro de la Comunidad Afro de Bellavista, y uno de quienes firmó este día el Plan, habló de sus expectativas: “vemos el Plan de Reparación Colectiva como una esperanza para materializar muchas ideas de la comunidad, para lograr una vida digna, trabajar, gestionar nuestros recursos, ejercer nuestros derechos, vivir en nuestro municipio en paz y que nuestros familiares sean parte también”.

En este municipio murieron 79 personas el 2 de mayo de 2002 cuando un artefacto explosivo, lanzado por la entonces guerrilla de las Farc (hoy desmovilizada), cayó encima de la Iglesia. Al templo habían acudido muchas personas para protegerse en medio de un enfrentamiento entre ese grupo armado y los paramilitares.

Es fácil comprender una de las frases que dice José de la Cruz Valencia, miembro del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá, sobre sus expectativas ante la implementación del Plan: “lo que también mueve a la comunidad es llegar a sanarnos un poco de todo el dolor y la crueldad que nos ha hecho la violencia”.

Las medidas de reparación colectiva

El Plan Integral de Reparación Colectiva (PIRC) contiene medidas de restitución, satisfacción, rehabilitación, indemnización y garantías de no repetición. A continuación, se citan algunas.

Para restituir la vocación productiva de 293 familias: asistencia técnica para líneas productivas con cría de especies menores y granjas agrícolas.

Para la reactivación económica: indemnización orientada a fomentar cultivo de plátano y de cacao, transformación de borojó y proyectos de pisicultura.

Para restituir capacidades organizativas, comunitarias y políticas: adecuación de una bodega y una tienda comunitaria, recuperación de la panadería comunitaria de la Asociación de Mujeres Guayacán.

Con el objetivo de restituir bienes y servicios colectivos: adecuación de la casa de estudiantes, estudios y diseños para mejorar el centro de salud, recuperación de lancha a motor comunitaria.

Como medida de dignificación, la Unidad liderará actos de conmemoración el dos de mayo, durante tres años.

Para recuperar el tejido social: retomar celebraciones del día del campesino, el día intercultural de la hermandad y las fiestas patronales el 16 de julio.

Se creará la Escuela de transmisión de saberes ancestrales de rezanderas, cantadoras, curanderos, parteras para recuperar prácticas culturales y tradicionales.

Habrá acompañamiento psicosocial a la comunidad y a las víctimas en el proceso de exhumación, identificación y entrega de cuerpos en reducción esquelética.

Está incluida la recuperación del vínculo con el río Atrato con fiestas infantiles, rituales de limpieza del río, y otras medidas.

Con el propósito de garantizar la no repetición de los hechos: elaboración de un plan para la protección del territorio, con la participación de los tres sujetos de reparación colectiva reconocidos por la Unidad y un proceso de apropiación de agendas de paz del Atrato y el Pacífico, entre otras medidas.