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Arenillo, Pamira, y Arenillo, Pradera, escriben una nueva historia
Hoy, cuando se cumplen 13 años de la salida de las AUC del territorio, se realizó en el sitio conocido como El Chalet un acto de reconciliación, dignificación y resistencia.
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Las veredas El Arenillo (Palmira) y El Arenillo (Pradera), poblaciones vecinas entre sí, escriben una nueva historia. En un acto simbólico que tuvo lugar hoy los habitantes de ambas comunidades, así como de La Ruiza y Los Pinos, que vivieron agudas consecuencias del conflicto armado, elevaron al mundo un mensaje contundente: somos mucho más que nuestro pasado, somos la esperanza el futuro.
Estos poblados, que padecieron el confinamiento por parte de las Autodefensas durante cinco año (entre 1999 y 2004) y hechos victimizantes como violencia sexual, asesinatos, amenazas, entre otros, son sujetos de reparación colectiva reconocidos por el Gobierno Nacional y son ejemplos de reconciliación y reconstrucción del tejido social.
Hoy, que se cumplen exactamente trece años de la desmovilización de las AUC y de su salida de este territorio, líderes de la comunidad y representantes de distintas organizaciones del Estado y sociales se reunieron en uno de los sitios emblemáticos de la barbarie ocurrida en esta zona, el conocido como ´Chalet de la muerte´. Este lugar, en la parte alta de la cordillera central, se encuentra abandonado y fue centro de operaciones del grupo ilegal. Allí se cometieron gran cantidad de crímenes y hechos que afectaron a la comunidad.
“Queremos exorcizar todo el dolor vivido aquí, todo el terror de que ha sido testigo esta tierra. Hoy damos testimonio de que queremos seguir adelante y que se cumpla el plan de reparación para que esta comunidad siga en su proceso de reconstrucción”, dijo Jaime Jiménez, líder de Arenillo (Pradera).
La programación incluyó varios momentos especiales, como la bendición del lugar por parte del sacerdote Arturo Arrieta, director de Pastoral Social de la Diócesis de Palmira. “Encendemos esta luz por todas las víctimas que esta tierra y por los victimarios, para que los corazones de piedra se transformen en corazones de carne. Bendecimos este lugar para que el dolor sea sepultado. Este ya no es más el Chalet de la Muerte, debe ser el Chalet de la Vida”, señaló, mientras todos los presentes encendían velas.
En la montaña donde está El Chalet también se realizó la siembra de un árbol de comino, que le entregaron los líderes de Arenillo (Palmira) a la directora territorial de la Unidad de Víctimas en el Valle, Fabiola Perdomo.
“Esto representa la siembra de la esperanza, que de todo el dolor vivido germine una nueva vida para todos. Esperamos que este sea el inicio de una nueva etapa. Con estos sujetos de reparación colectiva se ha desarrollado un trabajo muy hermoso, de recuperación del tejido social, acompañado por nuestra estrategia Entrelazando y en el caso de Palmira estamos muy cerca de cerrar este proceso. Ustedes son el ejemplo de que si es posible avanzar hacia la consolidación de la paz”, indicó la señora Perdomo.
En ese mismo lugar fue entonada por la comunidad la canción “Que no falte el agua”, compuesta por habitantes de la localidad en honor a la riqueza natural de la zona y el deseo de sobreponerse a los golpes de la guerra.
En la actividad hicieron presencia, además, el coronel Fabio Varela, comandante del batallón Agustín Codazzi, de Palmira, y el coronel Mauricio Alberto García, del distrito de Policía de Palmira.
Con la liberación de mariposas como acto de reivindicación por las mujeres víctimas de violencia sexual en medo del conflicto y obras de teatro y canciones se cerró esta jornada especial para los habitantes de esta zona rural.