Mayo
10
2018

“Podemos salir adelante y pasar el trago amargo de lo que nos sucedió”: víctima del conflicto en Arenillo, Palmira

Con la entrega de camiones y dotación de equipos de cómputo se avanza en la reparación colectiva de La Sonora (Trujillo), Arenillo (Palmira) y La Habana (Buga). Estos elementos darán impulso a la recuperación de sus procesos productivos.

Valle del CaucaTrujillo

En un recorrido por la zona rural del centro y sur del Valle del Cauca, la Unidad para las Víctimas entregó esta semana camiones y dotación de equipos de cómputo a tres comunidades rurales que sufrieron de manera colectiva el impacto del conflicto armado.

La Sonora, Trujillo.

El café especial que se produce en las montañas del corregimiento de La Sonora, en Trujillo, así como sus demás productos agrícolas, tendrán ahora garantizado transporte a los distintos mercados en los que se comercializan, gracias a que ahora la comunidad cuenta con un vehículo de carga propio, que les fue entregado por la Unidad para las Víctimas. Dicho camión hace parte de las medidas de reparación con las que el Gobierno colombiano busca contribuir a restablecer la actividad productiva de esta comunidad, que vivió en épocas del conflicto armado hechos tan crudos como masacres y desapariciones forzosas.

Ceneida Ortiz, de la Cooperativa Integral de Mujeres y Hombres Agropecuarios, Empresarios, Victimas del Conflicto Armado de Trujillo (Cimevat), recibió a nombre de la comunidad las llaves del automotor. “Tengo todas mis ganas, mi corazón y mi alma en que estamos construyendo desarrollo para esta comunidad y sé que esto que nos llega es un gran aporte. Poder sacar nuestros productos fácilmente es una dicha”, señaló.

El alcalde de Trujillo, Gustavo Alonso González, señaló que “momentos como estos son de gran importancia para esta comunidad, que viene restableciendo el tejido social. Aportes como estos apuntan a que la gente tenga una mejor calidad de vida”.

En este corregimiento, tanto Cimevat como la Junta de Acción Comunal recibieron dotación de computadores de escritorio, portátiles, video beam e impresora.

Arenillo, Palmira

“Podemos salir adelante y pasar el trago amargo de todo lo que nos sucedió. Ahora tenemos que empoderarnos de nuestros sueños y sacar adelante como comunidad todos nuestros proyectos”. Con estas palabras, don Humberto Prieto, líder del Arenillo, en el municipio de Palmira, recibió a nombre de la comunidad el camión que ahora les pertenece.

Con él podrán transportar, entre otras cosas su producción de plantas aromáticas, medicinales y condimentarias, iniciativa entorno a la cual se ha unido la población y que contó también con el reciente aporte por parte del Ministerio del Trabajo de una máquina procesadora.

Arenillo, Palmira, padeció durante casi cinco años el confinamiento de su población por parte de grupos de autodefensas que además sembraron terror en este territorio con muertes, agresiones a la integridad sexual, amenazas, entre otros delitos.

“La tranquilidad ha vuelto a nuestra tierra, que siempre ha sido estigmatizada. Pero los que estamos aquí sabemos que esta es una zona de paz. Hoy se respira calma en nuestra vereda”, complementó el señor Prieto.

Fabiola Perdomo Estrada, directora Territorial de la Unidad para las Víctimas en Valle del Cauca, destacó el valioso proceso que han vivido estas comunidades, “donde un gran reto ha sido la reconstrucción de los lazos de confianza entre ellos mismos y entre la gente y las instituciones. Arenillo hoy es ejemplo de organización social”. 

La dotación de equipos de oficina quedaron en manos de la asociación comunitaria Asoncar y de la Junta de Acción Comunal.

La Habana, Buga

La sede comunal de la verdad La Alaska, en el corregimiento de La Habana, Buga, fue el escenario en el que este jueves se realizó la entrega oficial de las llaves del camión destinado a la comunidad. Mary Carmona, líder de esta región, habló a nombre de sus pobladores e hizo un llamado al trabajo en equipo. “Al que no creía que esto podría ser posible, le llegó el momento de creer. Estamos frente a una oportunidad enorme de construir paz. Sigamos creyendo en la tierra, en el campo y más ahora que tenemos cómo transportar nuestros productos”, dijo Mary.

La Habana y La Alaska, y demás veredas vecinas, que vivieron  la masacre de 25 de sus pobladores y años de temor y violencia hoy trabajan por el fortalecimiento de su tradición agrícola, lo cual ha tomado más fuerza en el último año con la reactivación del mercado campesino, que estuvo ausente por 16 años debido al conflicto armado.

Hoy en día muestran con orgullo también sus proyectos productivos de belleza y salud derivados de plantas medicinales.

En este corregimiento se entregó dotación tecnonlógica a las organizaciones ACRP LA HABANA, APROPLAN, ASSOPAD.