Mayo
04
2018

En Cúcuta, jardín de robles y veraneras encerrarán la cancha de la paz de Cerro Norte

La siembra es uno de los paso en la construcción del Jardín de la Memoria en el barrio cucuteño y una medida de rehabilitación para este sujeto de reparación colectiva.

Sin importar la edad ni el sexo, los habitantes del barrio Cerro Norte en Cúcuta madrugaron este viernes a la cancha de la paz, para sembrar 60 árboles que agregarán un aire de jardín al escenario deportivo.

La jornada y el reto fueron decididos por el comité de impulso del barrio y la Unidad para las Víctimas como medida de rehabilitación del sector cucuteño, incluido entre las zonas de reparación colectiva del departamento, debido al daño que les infringieron los grupos armados en el pasado. A la iniciativa se unió la agencia de corporación alemana GIZ

Sonia Claudia Remolina fue una de las primeras que llegó con su mamá, algunas de sus hijas y nietas. Ella y su familia llevan años viviendo en el barrio y siempre están dispuestas a luchar para que su barrio dejen de recordarlo como zona de peligro y muerte.

Pintar piedras de amarrillo, azul o rojo, fue el trabajo que escogió la familia de Sonia en esta actividad que además sirvió de integración comunitaria. Las piedras coloreadas se convirtieron en un círculo alrededor de cada árbol sembrado para protegerlo y llenarlo de color.

Otro que llegó a la cita fue Raúl García, quien decidió ayudar a cavar los huecos donde sembrarían los árboles. Con pala y barretón cumplió su tarea, ayudado por algunas vecinas que sacaban tierra para reemplazarla por abono, antes del sembrado.

“Se trajeron varias especies, robles, veraneras, piña de gallo y corona de cristo. La idea era rodear la cancha de la paz con ellos para que en un futuro además de tener sombra, se convierta en un lugar donde la comunidad pueda compartir” dijo Saniel Peñaranda, director territorial de la Unidad para las Víctimas en Norte de Santander.

Agregó que la siembra es uno de los paso en la construcción del Jardín de la Memoria de Cerro Norte, porque mantenerlo, lo más importante, corre por cuenta de la comunidad.

“Los 60 árboles, la pintura y los materiales para empezar fue un aporte institucional, pero ahora cada uno debe tener un padrino en el barrio que lo cuide y vigile para que crezca. Esta tarea es una forma de responsabilidad con el barrio y su entorno por parte de quienes lo habitan”, agregó Peñaranda.

El 21 de octubre pasado los habitantes de Cerro Norte protagonizaron una caminata nocturna con faroles por las calles principales del barrio, también como un acto de paz y reconciliación con la vida.