
Las nuevas generaciones fortalecen su voz para ser escuchadas en el Congreso de la República
Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ) sobrevivientes del conflicto armado interno son los nuevos “Voceros de memoria y reconciliación”

Este 9 de abril en la plenaria del Congreso de la República en el marco de la conmemoración del Día de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, por primera vez los niños, niñas, adolescentes y jóvenes sobrevivientes del conflicto armado, ejercieron su derecho a participar en este escenario.
Ser escuchados se convirtió para ellos en una herramienta fundamental para contribuir a la transformación social del país y romper la barrera comunicativa con el Estado.
En este encuentro, su capacidad para admirar y cuestionar el universo que los rodea, hizo que su sensibilidad invitara a los congresistas asistentes a reflexionar sobre la importancia de escucharlos y prestar atención a sus ideas, para poder generar un compromiso con la paz y la memoria, promoviendo desde el enfoque diferencial, acciones legislativas encaminadas a buscar el esclarecimiento de la verdad.
Angie Katerin de 14 años, proveniente de Cartago, Valle del Cauca, fue una de las portadoras de voz de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes pertenecientes al Comité temático Renacer de mi tierra, apoyado por la Fundación Nuevo Amanecer, y en representación de estos, leyó la carta que juntos construyeron para los Congresistas de la República, en la que expresaron la necesidad de valorar las vivencias, la ancestralidad y el coraje de los sobrevivientes, desde el apoyo a las diversas actividades culturales que estos desarrollan en sus fundaciones, mesas de participación territorial y comités temáticos.
El arte y la cultura se han convertido para ellos en una herramienta fundamental para la elaboración del duelo, han aprendido a disfrutar de las cosas sencillas rescatando el folklore colombiano a través de la danza y organizando muestras de talento para compartir con su familia, amigos y comunidad.
“Los invitamos a seguir soñando y trabajando con y para nosotras y nosotros, queremos que nos sigan teniendo en cuenta, `no nos olviden´, sigan trabajando por la garantía de nuestros derechos, por una educación incluyente y de calidad”. Esta fue la petición principal de los NNAJ en el Congreso de la República.
Jorge Angelo de 16 años, de Tumaco Nariño, expresó a los Congresistas que “ser escuchados es ser libres”, así mismo su compañera Kelly Idanette de 11 años, de Quibdó Chocó, hizo hincapié en los decretos de ley que defienden los derechos de los niños, pidiendo a los asistentes que “cumplan a los niños de Colombia”. Este grupo de NNAJ estuvo orientado por la Fundación PLAN con el apoyo del Gobierno Canadiense.
Mediante una simbólica condecoración, el presidente del Senado, Efrain José Cepeda Sarabia y el presidente de la Cámara de Representantes Rodrigo Lara Restrepo, impusieron una banda a los NNAJ, en la que los nombraron como voceros de memoria y reconciliación, forjando en las nuevas generaciones la inquietud por conocer las memorias individuales para formar una colectiva, que les permita tener un conocimiento del pasado para enfrentar lo ocurrido y garantizar la no repetición de estos episodios de violencia.
En la flor Nomeolvides, no solamente están los NNAJ, sus sentimientos y sus palabras, también está la sociedad colombiana, aportando con sus acciones diarias a la reconstrucción del tejido social, porque para lograr la transformación de la historia, es necesario permanecer unidos y cambiar toda la violencia ocurrida por aprendizajes para la paz y la convivencia.