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Educación y paz: peticiones de los niños, niñas y jóvenes víctimas de Cartago
En una segunda reunión solicitaron la intermediación de la Unidad para las Víctimas, para que el Ministerio de Educación atienda la necesidad de que la escuela se convierta en un espacio de protección para los y las jóvenes víctimas.
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Una frase podría resumir la petición que hicieron ayer los niños, niñas, adolescentes y jóvenes víctimas de Cartago, Valle, a la Unidad para las Víctimas: quieren que la escuela sea un espacio de protección diferencial que les garantice mejores oportunidades para continuar con sus proyectos de vida.
Pero estos muchachos entienden la escuela, no sólo como el espacio físico en donde estudian su primaria o bachillerato, y próximamente la universidad, sino como todas las actividades de tipo cultural, artístico y recreativo que los hagan soñar y, con sus propias palabras, “olvidar sus problemas”, originados por la violencia.
Keylin, Susan, Edward, Yuliana, Sharon, Jhonatan, Katherin, Jeremy, Jeison, César, Wilson, Nini, Dahiana, Angie, Yeferson, María José, Miguel Ángel, Davinson, Jhon Edwar, María Tulia y Nancy conversaron por cerca de tres horas con funcionarios del grupo de enfoques diferenciales y la Subdirección de Participación de la Unidad para las Víctimas y les contaron sus experiencias tanto en el grupo que conforman ‘Renacer de mi tierra’, como en el Comité Temático de Niños, Niñas y Adolescentes de la mesa municipal de víctimas de Cartago. Además de lo que deben enfrentar día a día como víctimas en los entornos escolares.
Por ello, el líder de víctimas, Jesús Mario Corrales, fue contundente con su petición: es necesario que el Ministerio de Educación tome decisiones de fondo para que los docentes de todo el país entiendan que las víctimas, especialmente los más jóvenes, son sujetos especiales de derecho, y que no pueden continuar las acciones con daño y revictimización en las aulas de clase.
También sobre la necesidad de que la Cátedra por la Paz sea una realidad, ante la premura de humanización de docentes, padres de familia, directivos de instituciones educativas y sociedad en general frente a lo que han pasado miles de colombianos por culpa del conflicto armado.
Los muchachos lo relataron: es constante la discriminación por el hecho de ser víctimas, lo que ha originado en ellos problemas sicológicos y “disminución de sus esperanzas”.
Adriana Constanza Pinto Barón, subdirectora de Participación de la Unidad, señaló que el próximo proceso de formación que cada año adelanta este grupo, abordará temas relacionados con el enfoque de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, y la cátedra por la paz yla no violencia. “Es muy importante continuar orientando a la sociedad en general, sobre la importancia de reconciliarnos, de reconstruir el tejido social, y de empezar a reconocernos como diferentes, pero con un objetivo común, que no es otro que un país en paz forjado por todos estos niños y niñas, que son el presente y el futuro.
Y como la escuela es un espacio para soñar, este grupo solicitó a la Unidad su apoyo en capacitaciones relacionadas con arte, teatro, deporte, así como una biblioteca, espacios para jugar, jornadas recreativas, torneos y materiales para su grupo de danzas folclóricas.
Precisamente, ayer en la tarde intercambiaron experiencias con el Colegio del Cuerpo, de Cartagena, dirigido por Álvaro Restrepo Hernández, invitados al Festival Iberoamericano de Teatro. Ambos grupos de artistas conversaron sobre el origen, objetivos, naturaleza y trayectoria y la importancia del respeto por la diferencia. Además, cada uno dio una muestra de su talento.
Fue tal el impacto que Jhonatan, uno de los jóvenes, no tuvo duda en manifestar: “Quiero aprender de ustedes, para enseñarles a mis compañeros todo lo relacionado con la danza”.
Fotos: Luisa Castillo.