
Las víctimas del Bajo Cauca antioqueño tienen mejor atención humanitaria y sicosocial
Más de 3 mil víctimas se han beneficiado de mejor ayuda humanitaria en el Centro Regional de Atención para la región. Con cooperación internacional de la ong IRD, se mejoró el acceso a la atención humanitaria a desplazados, la afiliación a régimen subsidiado de salud, el estado nutricional y emocional de las familias y la vacunación a menores de edad, según.



- Más de 3 mil víctimas se han beneficiado de mejor ayuda humanitaria en el Centro Regional de Atención.
- Con cooperación internacional de la ong IRD, se mejoró el acceso a la atención humanitaria a desplazados, la afiliación a régimen subsidiado de salud, el estado nutricional y emocional de las familias y la vacunación a menores de edad.
La reparación a las víctimas del conflicto armado en el Bajo Cauca antioqueño, que adelanta la Unidad para la Atención y Reparación Integral a Víctimas, mejora y se fortalece gracias a los servicios unificados en el Centro Regional de Atención ubicado en Caucasia y a una mayor articulación interinstitucional con alcaldías, personerías y organizaciones sociales.
Así lo concluye International Relief and Development (IRD), reconocida ong especializada en desarrollo institucional y asistencia humanitaria, que entre 2012 y 2015 ejecutó para la Unidad para las Víctimas un proyecto de fortalecimiento institucional y empoderamiento de las organizaciones de víctimas de desplazamiento forzado en los municipios de Caucasia, Cáceres, Tarazá, Zaragoza, Nechí y El Bagre.
El director de Operaciones de IRD en Colombia, Juan Pablo Franco, destaca que “se fortaleció el acceso a la atención humanitaria inmediata, la atención sicosocial, la afiliación a régimen subsidiado de salud, el estado nutricional de las familias desplazadas y la vacunación a menores de edad”.
Agrega que también hay mayor “participación efectiva de las víctimas para incidir en la política pública, gracias al fortalecimiento de sus 14 organizaciones, que tienen delegados en las mesas de participación de víctimas de los municipios”.
Franco resalta también avances en medidas de satisfacción y rehabilitación, según el seguimiento en los últimos diez meses (octubre de 2014 a julio de 2015) a 127 familias desplazadas en este periodo. “Tras la ayuda de emergencia, más de 700 personas se beneficiaron de la recuperación emocional con los equipos sicosociales de los municipios financiados por la Unidad para las Víctimas. Esto permitió a las víctimas descubrir que, a pesar de su drama, tienen capacidades para superarse”.
“Las mujeres cuidadoras”
Un caso exitoso de víctimas que se superan en el Bajo Cauca gracias a la atención de la Unidad para las Víctimas son las “cuidadoras”.
Noemí Portillo es una de las 21 mujeres que trascienden su condición de víctimas y son llamadas hoy así por las personas en sus municipios, quienes encuentran en ellas un primer apoyo emocional y orientación para conocer la ruta de reparación para acceder a la atención a vivienda, salud y educación.
Desplazada de Putumayo en 2007 por las Farc, encontró un nuevo hogar para ella y su familia en El Bagre. “Al principio sufrí la soledad que trae el desplazamiento forzado, pero me integré a una asociación de víctimas y ahora soy la secretaria”. Y desde el año pasado se capacitó y se convirtió en “cuidadora”, una primera “sicóloga” para las víctimas que llegan desorientadas.
Noemí cuenta que “las personas vienen con desconfianza y miedo porque el desplazamiento rompe el tejido social, ellas viven con las puertas cerradas y dicen que solo necesitan ayuda material, pero poco a poco se dan cuenta que, como nos pasó a nosotras, pueden salir adelante y para eso también es importante la atención sicosocial”.
Relata que empezaron con talleres grupales de apoyo mutuo que terminaban con abrazos y “hoy están más fuertes y optimistas”.
La estrategia de las mujeres cuidadoras, pertenecientes a nueve organizaciones de víctimas, convocó desde octubre de 2014 la participación de 111 participantes (85 por ciento participantes mujeres), que además dieron como resultado seis proyectos de memoria histórica en implementación.
“Con nuestras víctimas de El Bagre expresamos nuestras historias con dibujos que al principio eran oscuros y pesimistas y luego se transformaron en colores y positivismo para salir adelante en 16 cuadros que hoy se exponen en el Centro de Atención a Víctimas en Caucasia”.
Otro de estos proyectos de iniciativa de las víctimas, a través del programa de rehabilitación comunitaria Entrelazando, es el mural de la memoria que ya se aprecia desde este mes en un parque de Tarazá, con un mensaje de superación: “los árboles
se tambalean, pero se mantiene firmes a pesar de la guerra. Así somos nosotros, fuertes llenos de vida”.
Mejora la cooperación interinstitucional
Los avances en atención a las víctimas del Bajo Cauca antioqueño también se deben al fortalecimiento de la capacidad institucional y la coordinación entre las entidades y las organizaciones sociales, gracias a la intervención de IRD.
El director de Operaciones de IRD Colombia, Juan Pablo Franco, enfatiza la capacitación a 31 funcionarios de las Alcaldías locales y el Ministerio Público, además del fortalecimiento de 14 organizaciones de víctimas, en el nuevo modelo de atención humanitaria. Además de formación de los equipos de profesionales sicosociales financiados por la Unidad para las Víctimas.
“Hoy las Alcaldías y Personerías ejecutan mejor sus presupuesto, los funcionarios saben qué herramientas tienen y gracias a eso se lograron más proyectos cofinanciados. Eso se refleja en el Centro Regional de Atención (Caucasia), donde más de 3 mil personas encuentran desde abril de este año todas las entidades en un mismo sitio bien acondicionado para atender a la población”.
Allí confluyen el Departamento para la Prosperidad Social, el Sena, el ICBF, el Ejército Nacional, la Personería, la Unidad para las Víctimas y la de Restitución de Tierras.
El mejor servicio lo reconocen víctimas como Noemí, la “cuidadora” de El Bagre. “El Centro de Atención ha sido un gran apoyo para nosotras las víctimas. Antes teníamos que ir de oficina en oficina y todo era más complicado. Ahora allí encontramos en el mismo lugar a los personeros, los abogados. La gente puede decir que así reciben mejor ayuda humanitaria…ya hay esperanza”.