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Andariegas, historias que son memoria
Ese fue el nombre de la carpa itinerante con videos, bitácoras hechas a mano, tejidos, colchas, fotos, con los que las víctimas del conflicto armado cuentan los tristes y conmovedores hechos que vivieron en medio del conflicto y a la vez envían mensajes de esperanza y optimismo.
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“En la noche le quitaron la vida a 10 campesinos y así quedé sola con mis hijos en esa vereda. En la noche fueron de nuevo los hombres, dijeron ¿quieren que les pase lo mismo?, así que cogí mis hijos y cogí un carro...”.
Ese es uno de los testimonios de desplazamiento escritos a mano en hojas de papel de colores y encuadernado de manera artesanal con nudos de hebras de lana y pastas en coloridos materiales. Los tonos fuertes de las portadas, verdes, amarillos, rojos, anaranjados, azules, en fommy, cartulina, papel, entre otros materiales, contrastan con la oscuridad que producen en el alma los hechos allí descritos.
Una oscuridad sobre la que las personas sobrevivientes del conflicto quieren llevar luz, por eso también envían mensajes de esperanza y de perdón: “Si en nuestro corazón podemos perdonar, nos quedará espacio para volver a sonar”, dice la portada de un libro artesanal de Icononzo, Tolima.
Las bitácoras son libros y objetos construidos por 45.000 víctimas, ubicadas en 160 municipios del país, para compartir sus memorias de lucha y resistencia en medio de la guerra.
Para tocar cada objeto, libro, colcha o foto en esta exposición, los organizadores, funcionarios de la Unidad para las Víctimas, facilitan guantes a quien los vaya a tocar o a leer, para no generar danos a esos recuerdos que buscan dejar un testimonio de la verdad y una contribución a que esa cruda realidad no se repita.
La carpa Andariega irá por distintas partes del país llevando las historia que son memoria de las víctimas. Aquí dejamos una muestra de las colchas, los libros, baúles, fotografías, con el ánimo de que estas historias sean una memoria y un remedio contra la repetición de la violencia.