Mayo
22
2018

Unidad para las Víctimas entrega casas estudiantiles en el sur de Bolívar

En el corregimiento Pozo Azul, del municipio San Pablo, nacieron las casas estudiantiles bajo el lema “Así le quitamos jóvenes a la guerra”, iniciativa que se gestó desde los educadores, para prevenir el reclutamiento y utilización de niños, adolescentes y jóvenes en el conflicto armado

BolívarSan Pablo

La entrega de las casas estudiantiles en el corregimiento Pozo Azul se realizó tras una remodelación que tuvo una inversión por parte de la Unidad para las Víctimas de $130 millones y la cofinanciación de la Alcaldía por $50 millones en mano de obra.

La obra consistió en adecuar las casas tanto de las niñas como de los niños para una capacidad de 70 alumnos y con características que les permiten hospedarse de una forma amena y familiar.

Esta adecuación hace parte de la entrega del esquema especial de acompañamiento comunitario denominado ‘adecuación de las casas estudiantiles del corregimiento Pozo Azul en el municipio de San Pablo’ , que está integrado al plan de retornos y reubicaciones y a medidas de prevención aplicadas a los corregimientos de Virgencitas, Cañabraval Alto, Vallecitos, Virgencitas y Cerro Azul.

En el acto de entrega oficial participaron el alcalde municipal, Manuel José Rudas Rudas, la directora territorial de la Unidad para las Víctimas en el Magdalena Medio, Amparo Chicue Cristancho, varios secretarios de la alcaldía, el cuerpo docente de la institución educativa del lugar y la comunidad en general.

La actividad se realizó en horas de la mañana con un acto sencillo y muy sentido, que materializa el lema “Así le quitamos jóvenes a la guerra”, con el que los docentes tomaron la iniciativa de esta propuesta.

La iniciativa tuvo su génesis aproximadamente hace diez años, con el propósito de ayudar a prevenir el reclutamiento y utilización de niños, niñas y adolescentes en el conflicto armado. A la vez, surgió como una opción para que los educandos que viven en zonas apartadas, del municipio y del corregimiento, puedan terminar el bachillerato.

El acto comenzó con el corte de una cinta blanca -que simbolizó el deseo por la paz- por parte de alcalde Rudas Rudas, de la directora de la Unidad Amparo Chicue y de un niño en representación de los beneficiarios.

Los educandos hicieron representaciones artísticas de danza, canto, discurso y teatro. Se destacó una obra en la que simulaban una situación cotidiana en sus

vidas, que hacía referencia al deseo de un niño por estudiar pero sus padres no querían dejarlo, hasta que él les explicaba las bondades de poder contar con un espacio como el que la Unidad para las Víctimas ayudó a adecuar.

Juan*, un niño beneficiario, dijo que “pese a la distancia con nuestros familiares, sabemos que estás casas son una oportunidad para avanzar en nuestros sueños de ser profesionales algún día. Además de encontrar al interior de estas afecto, compañía y orientación por parte de nuestros docentes”.

Para la directora territorial de la Unidad es importante seguir avanzando en la ejecución de esta clase de propuestas: “es satisfactorio trabajar en este armonioso triángulo: comunidad, Alcaldía, Unidad, porque sé que se pueden sacar adelante muchos más procesos que conlleven a aportar a la construcción de la paz”, expresó Amparo Chicué.

La funcionaria ve en esta clase de proyectos la posibilidad de construir paz: “este trabajo refleja que es posible otra sociedad, aunque a veces la desesperanza y las malas noticias nos digan lo contrario; en esta entrega está presente la posibilidad de una nueva Colombia, con valores como solidaridad, entrega, dedicación y, además, con un gran deseo de seguir soñando”